domingo, 15 de enero de 2017

Disfraces

Voy a escribir saliendo de la idea de domingo de lluvia que todo lo lleva hacia el inevitable abismo del desgano y el animo a media asta. Pero no voy a evitar la depresión. Puesto que últimamente me tocan semanas con 2 o 3 domingos de lluvia. Es mucho.
Lo único rescatable de todo este océano de veneno es que a nadie le importa nadie. Y a algunos nos criaron con la idea equivocada que dice todo lo contrario, o quizás no esté tan equivocada y sea el camino hacia la paz que tanto anhelamos, pero en este infierno que habitamos es dejar la espalda libre para que se claven en ella todas las traiciones posibles. Entonces ser feliz acá se torna cuesta arriba. Quizás hice mucha fuerza para que todo esto pase, quizás no fui muy consciente en años anteriores cuando flotaba boca abajo en el océano de veneno, y me rescataron, pero la verdad es que el ultimo año fue revelador, hermoso y desnudó todos esos disfraces que usamos a veces para transitar esta vida. Llegando al día de hoy puedo decir que, quizás solo a mi vieja y a mi novia les importe mi vida. A nadie mas. No hay amigos, no hay familia. Nada. Todo es traición y abandono. Cosas a las que sobreviví desde mi primer día en este mundo, y que, desde ya, no me van a matar.

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