martes, 29 de noviembre de 2016

Sombras

No hace falta ser muy futbolero o muy rockero para darse cuenta de algunas cosas.
Estuve todo el día shokeado por la aeronave que se estrelló en las afueras de Medellín y trasladaba a todo el plantel, cuerpo técnico, directivos y periodistas del club brasilero de fútbol Chapecoense.
Aquel equipo simpático que les ganó a todos esos clubes semi leyenda de argentina.
Me ha dejado en un estado de consternación similar al 31 de diciembre de 2004, el día después de la tragedia de cromañón. Y no es azaroso. Tengo la espantosa sensación de que esta vez también, todos esos muchachos llenos de sueños y alegría fueron victimas de la mas podrida corrupción, esta vez a nivel Patria Grande. Aeronaves en calidad de charter de dudosa procedencia, con dueños que viven en otros países pero alquilan los aviones a empresas locales en las que hasta los pilotos son socios. Naves que no están en condiciones de volar pero por algún truco de magia operan igual. Aerolíneas que cubren rutas extrañas, olor a lavado, a narcotrafico, a negociados en las mas altas esferas, de tipos a los que no les vemos ni las manos. Entonces estoy muy triste.

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Ansiedad

Nadie se equivoca. Todos tienen licencia para matar. La justicia corre por facebook. Nunca desee tanto el fin.