sábado, 9 de julio de 2016

Añoranzas

Y en el frío de alguna noche de 1989 podías escuchar a lo lejos, desde algún lugar perdido en el manto azul de la luna llena reflejada por los campos, esos riffs de guitarra de la cumbia mas popular que haya conocido. Eran años en que fui permeable a todo lo que sucedia en el mundo, porque lo estaba conociendo por primera vez en esta vida y todos esos detalles quedaron definitivamente grabados como esculpidos en las piedras de mi memoria mas primitiva, esa que arrastraba ya imagenes de campos, de noches de luna llena, de brisas que despeinaban esas praderas inmensas, de vacio, soledad, angustia y desolación. Y ahi estaba. Y acá estoy. Siempre recuerdo con cariño aquellos dias de mi infancia. Y bien que los recuerdo. Los primeros dias, las primeras palabras, los primeros olores y sonidos, todo grabado. No podre decir que lo primero que escuché fue la guitarra de Mark Knopfler en Sultans of swing pero uno tampoco elige como o donde estrellar su nave. Tampoco estoy arrepentido de ello. Mi familia fue muy amorosa siempre. Siempre fuimos muy pobres de cuando las peleas son solo por celos y no por guita porque no hay.

En definitiva, cierro los ojos y recuerdo esto

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