domingo, 28 de junio de 2015

Domingos

Estoy olvidando hacer muchas cosas que me alegraban días como este, o domingos menos lluviosos pero igual de insulsos.
Una de ellas era ir a Capital por un motivo random y volver como a esta hora (21:00), en la combi, mirando la ciudad nocturna por la ventana, luego los lúgubres paisajes nocturnos del primer cinturón del AMBA y finalmente llegar a este páramo, siempre escuchando música, siempre escuchando a Diego Perdomo que es mi banda de sonido preferida para los viajes.
Sucede que ya no tengo ni motivos random y cuando tenia motivos reales y concretos fue hace tantos años que hoy ir por nada me rompe un poquito el cosito que late bajo mi esternón.
Yo también me aburro de estos días de neblina y espero cambiarlos. Yo también extraño todo el tiempo. Y yo también me banco dejar de ser lo que era, quizás mas feliz, para saltar hacia esa incertidumbre que da transcurrir los años entre la medianía, la estupidez cruel y la maldad.
Yo también envejecí y aprendí a no querer perder a nadie. Pero ya perdí a casi todos.
Acá estoy refundandome, desde las cenizas de lo que fue o no pudo ser, bajo la misma luna de febrero de 2006 cuando creia que nunca iba a poder ser feliz, y acá estoy de vuelta, mirando el paisaje lúgubre y poco cambiante del primer cinturón de años de la juventud, terminándose. Mas viejo, con algunas canas, varios kilos de mas y sin mucho para hacer. Debería haber armado una familia ya pero a las luces de como les fue a mis cercanos, estoy mas convencido que nunca de que tome el camino correcto, sin dañar a nadie (mas que a mi)
Sueño que empieza otra canción, otro descanso en la escalera. No quiero cerrar los ojos nunca más.

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