domingo, 26 de junio de 2011

Pintores chinos (fragmento)

Durante la dinastía Hsia, el pintor Liang Chieh se entretenía pintando en las alas de las mariposas el rostro de su bella hermana, Wang Li. Luego, dejaba que aquellos retratos voladores viajaran por todo el imperio.

Una tarde, el legendario emperador Ta Yu, el perforador de cordilleras, cazó una de aquellas mariposas, vio el rostro de Wang Li y se enamoró de ella. Inmediatamente, mandó que un ejército recorriera las provincias para encontrar a aquella mujer. Se hicieron miles de copias de las alas de la mariposa que halló Ta Yu. Pero Wang Li no aparecía.

Para evitar castigos, los oficiales solían presentar ante el emperador numerosas jovencitas que se parecían lejanamente a la chica de las alas de la mariposa. El emperador se indignaba ante cada fracaso, pues no hay nada más enojoso que una dama que se parece mucho a la mujer que uno ama. Ta Yu empezó a ordenar la ejecución lisa y llana de los comisionados ineficaces, como así también de las jovencitas que no eran Wang Li.

Pasaron los años y Ta Yu comprendió que los sueños suelen no cumplirse aunque se trate de los sueños de un emperador. Contrajo la morbosidad intelectual de solazarse cuando algún suceso parecía comprobar tan amargo dictamen. Así, ante cada nueva jovencita, deseaba que no fuera la mujer esperada, porque había envejecido y se complacía más en tener razón que en ser dichoso.

Una tarde, unos capitanes le trajeron al pintor Liang Chieh junto a su hermana Wang Li. El
emperador los creyó unos farsantes y ordenó su ejecución inmediata.

Mucho tiempo después, Ta Yu fingió creer en la autenticidad de una muchacha que ni siquiera había nacido cuando el emperador cazó la mariposa. Se casó con ella y declaró, mediante un bando oficial, que los sueños finalmente se cumplían. Los cronistas dicen que el bando fue derogado años más tarde.


Alejandro Dolina (Bar del Infierno: cap- El Bar VII)

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